Guardar El aroma de la calabaza asada llenando mi cocina una tarde lluviosa de noviembre fue lo que me convenció de que esta sopa debía convertirse en un básico de otoño. Mi habitación daba a la cocina del apartamento compartido donde vivía, y cada vez que alguien preparaba esta sopa, el dulce aroma atravesaba toda la casa. Una vez mi compañero de piso dejó que el maple se caramelizara demasiado en el horno, y el resultado fue una sopa con notas casi a toffee que nunca olvidé. Desde entonces, siempre vigilo ese momento crítico de asado. Es la sopa que pido cuando necesito un abrazo en un tazón.
Recuerdo una cena de Acción de Gracias improvisada cuando me di cuenta de que había olvidado comprar el pan para acompañar. La sopa era lo único servido, pero nadie lo notó porque era tan completa y reconfortante por sí misma. Mis amigos se quedaron en silencio después del primer bocado, y alguien dijo simplemente 'esto es otoño en un tazón'. Desde ese día, esta sopa ha sido mi respuesta salvadora para cotos informales y noches frías.
Ingredientes
- 1 calabaza butternut grande (unos 1.2 kg): El asado previo concentra los azúcares naturales y crea notas de caramelo que la cocción directa no logra
- 1 cebolla amarilla mediana: La base aromática que suaviza cualquier aspereza potencial de la calabaza
- 2 dientes de ajo: Añaden profundidad sin dominar los sutiles tonos dulces
- 1 litro de caldo de verduras: Usa uno de buena calidad porque es literalmente la mitad del volumen final
- 250 ml de agua: Ajusta la consistencia sin diluir el sabor
- 120 ml de leche de coco o nata: La opción vegana añade un toque tropical, la nata crea riqueza clásica
- 2 cucharadas de maple puro: El secreto que une las especias con la dulzura natural de la calabaza
- 1/4 cucharadita de nuez moscada: Solo una pizca, esta especia es poderosa y puede amargar si te excedes
- 1/2 cucharadita de canela: La companera clásica que hace que la calabaza sepa a otoño
- 2 cucharadas de aceite de oliva: Necesitarás una parte para asar y otra para sofreír
- Sal y pimienta negra recién molida: La sal es crucial para que emerjan los sabores dulces
Instrucciones
- Prepara el horno y la calabaza:
- Precalienta el horno a 200°C. Cubre una bandeja con papel y extiende los cubos de calabaza.
- Asa con intención:
- Rocía la calabaza con 1 cucharada de aceite, sal y pimienta. Mezcla bien y asa durante 30-35 minutos, dándole la vuelta a la mitad, hasta que esté tierna y ligeramente caramelizada en los bordes.
- Crea la base aromática:
- Mientras se asa, calienta el aceite restante en una olla grande. Sofríe la cebolla 4-5 minutos hasta que se transparente, añade el ajo y cocina 1 minuto más.
- Une todos los elementos:
- Añade la calabaza asada, el caldo, el agua, el maple, la nuez moscada y la canela. Remueve bien y lleva a ebullición.
- Desarrolla los sabores:
- Reduce el fuego y deja cocer a fuego lento durante 10 minutos para que las especias se integren completamente.
- Transforma en crema:
- Usa una batidora de inmersion o una batidora de pie para triturar hasta obtener una textura completamente lisa. No tengas prisa, esta es la diferencia entre una sopa buena y una extraordinaria.
- Añade el toque final:
- Incorpora la leche de coco o la nata. Prueba y ajusta la sazón si es necesario.
- Termina con elegancia:
- Recalienta suavemente si es necesario y sirve con semillas de calabaza tostadas, un hilo de maple y hojas de tomillo.
Guardar Hace poco serví esta sopa en una cena informal y mi amiga Ana, que jura que odia la calabaza, pidió segundos. 'No sabe a calabaza', dijo, 'sabe a consuelo'. Esa es exactamente la magia que busco al cocinar, cuando los ingredientes se transforman en algo mayor que la suma de sus partes.
El secreto del asado perfecto
He aprendido que dar espacio suficiente entre los cubos de calabaza en la bandeja es la diferencia entre asarse y vaporizarse. La overcrowding crea humedad que impide esa caramelización crucial. Si tu bandeja está pequeña, asa en dos tandas, realmente vale la pena el tiempo extra.
Balance de sabores
El maple no debe eclipsar la calabaza sino subrayar su dulzura natural. Empieza con 1 cucharada y añade la segunda gradualmente, probando después de cada incorporación. Recuerdo una vez que añadí todo de golpe y la sopa terminó sabiendo a desayuno más que a cena.
Variaciones y acompañamientos
Aunque esta sopa es perfecta tal como está, a veces me gusta añadir una pizca de cayena para crear contraste. El calor sutil detrás de la dulzura hace que cada bocado sea más interesante. Para una versión más completa, sirve con quinoa cocida espolvoreada encima o trocitos de pan tostado.
- Un chorrito de aceite de trufa justo antes de servir eleva esta sopa a terreno de restaurante
- Las semillas de granada añaden un contraste ácido y colorido brillante
- Para hacerla abundante, añade garbanzos cocidos durante los últimos 5 minutos de cocción
Guardar Espero que esta sopa se convierta en tu refugio favorito cuando el tiempo se enfría, tal como lo es en mi casa.
Preguntas frecuentes sobre recetas
- → ¿Puedo hacer esta crema sin horno?
Sí, puedes cocinar la calabaza directamente en la olla con el caldo. Sin embargo, asarla intensifica su dulzura natural y profundiza el sabor.
- → ¿Cuánto tiempo dura en la nevera?
La crema se conserva refrigerada en recipiente hermético hasta 4 días. Recalienta suavemente sin que hierva para mantener la textura.
- → ¿Puedo congelar esta preparación?
Por supuesto. Congela en porciones hasta 3 meses. Descongela en la nevera durante la noche y recalienta a fuego medio-bajo.
- → ¿Cómo lograr una textura más espesa?
Reduce el líquido inicial o añade una patata pequeña durante la cocción. Tritura bien para obtener cremosidad uniforme.
- → ¿Qué otras especias funcionan bien?
Jengibre fresco, pimienta de cayena para un toque picante, o curry en polvo complementan maravillosamente esta preparación.
- → ¿Puedo usar otra calabaza?
Calabaza asada, kabocha o dulce funcionan igualmente bien. Ajusta el tiempo de asado según el tamaño de los trozos.